Aclaramos los puntos que suelen generar dudas antes de comenzar un curso o taller.
Los cursos están pensados para estudiantes de distintos niveles. Si nunca has dibujado un rostro, empezamos con ejercicios de observación y encaje básico. Si ya tienes experiencia, puedes saltar directamente a los módulos de expresión y contraste. Cada práctica incluye referencias visuales y criterios de corrección para que avances a tu ritmo.
Para los módulos de teoría del color trabajamos con paletas limitadas: tres o cuatro pigmentos que se mezclan entre sí. No necesitas una caja completa de acrílicos ni óleos caros. Con pintura al gouache, acuarela o incluso lápices de color puedes seguir las prácticas. Lo importante es aprender a controlar el contraste y la armonía antes de ampliar tu gama.
Cada taller propone una consigna concreta, por ejemplo, dibujar la misma modelo con dos encuadres distintos o pintar una escena con luz artificial. Al finalizar, comparamos tu resultado con las referencias y con los trabajos de otros participantes. La corrección se centra en la proporción, el valor tonal y la intención expresiva, no en un estilo único.
La sala de referencias es un archivo de imágenes organizadas por tema: gestos, manos, perfiles, iluminación. Sirve para practicar y para inspirarte antes de empezar una obra. El portafolio individual es tu espacio privado donde guardas tus avances, anotas correcciones y comparas tu evolución a lo largo de las semanas. Ambos están conectados, pero cumplen funciones distintas.
Sí, aunque recomendamos al menos un módulo de dibujo para familiarizarte con la proporción y el gesto. La pintura contemporánea que enseñamos no depende del realismo académico, pero sí de una base sólida en composición y valor. Si vienes de la fotografía, notarás que muchos principios de encuadre y luz se trasladan directamente al lienzo.
Las sesiones están diseñadas para que el trabajo principal se complete en el tiempo estipulado, pero siempre dejamos una variante más corta para quienes necesitan más práctica. Puedes repetir el ejercicio las veces que quieras y subir la versión final al portafolio. La comunidad y los tutores comentan los avances, así que no hay presión por terminar todo en una sola tarde.
Cada curso y taller está pensado para una situación concreta: preparar un porfolio, corregir el dibujo de figura o encontrar una paleta que sostenga una serie completa. Aquí se ven los usos más frecuentes.
Para quien retrata personas y quiere que la mirada del modelo comunique algo propio.
Cuando el canon clásico no basta y necesitas soltura para capturar el gesto en pocos trazos.
Para pintar series con coherencia cromática sin caer en paletas repetidas o sin tensión.
Antes de exponer o publicar, para revisar qué dice cada obra y qué se puede ajustar.
Para quienes ya dibujan y quieren ordenar su proceso con referencias y práctica guiada.
Cuando el objetivo es construir un portafolio que muestre evolución, no solo resultados finales.