Cada formato responde a un momento distinto del proceso: algunos sirven para afinar la observación, otros para sostener una práctica constante y unos más para revisar el trabajo con otra mirada. La elección depende de tu ritmo y de lo que quieras mover en tu dibujo o pintura.
Práctica guiada con referencias de rostros, gestos y expresiones. Ideal para quien quiere mejorar la precisión sin perder la soltura.
Ejercicios de proporción, gesto y línea aplicados a la figura humana. Se trabaja del canon clásico a la interpretación personal.
Paletas limitadas, contraste y armonía aplicados a la pintura contemporánea. Cada práctica termina con una revisión de tu pieza.
Análisis de obras propias y ajenas para entender qué decisiones visuales funcionan y cuáles conviene ajustar en tu proceso.
Cada curso y taller está pensado para que practiques con un objetivo claro: observar mejor, medir con precisión y traducir lo que ves en una obra con carácter propio.
Practicamos la lectura del rostro: proporciones, planos de luz y expresión. Trabajamos con modelos en vivo y referencias fotográficas para que aprendas a decidir qué destacar y qué omitir.
Del gesto rápido al estudio prolongado. Los ejercicios progresan desde la línea y el encaje hasta el modelado del volumen, con correcciones que se adaptan a tu nivel.
Paletas limitadas, contrastes y armonías aplicadas a la figura y al fondo. Cada práctica termina con una revisión de lo que funcionó y lo que conviene ajustar.
Desmontamos piezas de artistas contemporáneos para entender sus decisiones de encuadre, valor y color. Luego aplicamos esas ideas en un ejercicio propio.
Encuentros cortos y concentrados: retrato expresivo, figura en movimiento, atmósferas con color. Al finalizar, cada participante recibe una guía de práctica para seguir avanzando.
Revisamos tu avance y organizamos una selección de trabajos que muestre tu evolución. El objetivo es que veas tu propio progreso y definas hacia dónde quieres llevar tu estilo.